Ojos Que No Ven, Paladar Que No Siente

cocina wok

Después de más de tres años trabajando en la cocina de varios restaurantes puedo asegurar que no es oro todo lo reluce. Algunas de las cosas que vi me perseguirán de por vida cada vez que entre a comer en cualquier establecimiento. En cambio otras ya contaba con ellas antes de verlas con mis propios ojos.

Antes de nada me gustaría dejar claro que esta es una experiencia personal, por lo que no quiero generalizar. Simplemente es mi historia. Bares o restaurantes, cadenas o sitios independientes, caros o baratos, pequeños o grandes, de turistas o no, da igual. He trabajado en sitios de todo tipo donde servían comida y en todos ellos he visto cosas que no debes ver cuando se trata de manipular comida para los demás. 

mandarinas

Ninguno pensamos en cómo preparan esto o aquello cada vez que pedimos comida fuera de casa, y si lo pensamos al menos no lo vemos. Porque si lo viéramos…¡ay amigo!, ahí la cosa cambiaría y mucho. Además podría extenderme en la calidad de los productos que a veces nos sirven por ahí, que esa es otra, pero ese capítulo me lo voy a saltar. Nadie regala duros a pesetas y si quieres pagar un euro por una hamburguesa ya sabes a que atenerte. Aunque algo caro no siempre significa mejor calidad, el precio es un indicativo a tener en cuenta. Mejor que no tengas nada en contra de los congelados.

Y ahora vamos al turrón, aquellas cosas que suceden en la parte del restaurante que no se ve y que el cliente nunca sabrá que pasaron. He de decir que normalmente en tu primer día te indican unas pautas de higiene y limpieza a la hora de trabajar dentro de una cocina. Otra cosa es que eso luego se respete o no.

huevo roto

Primero voy a empezar con las cosas “light” que te puedes encontrar en una cocina y que he visto en todas las que he estado. La lista puede ser grande así que trataré de hacer un resumen. Gente que no se lava las manos cuando deberían, usar los mismos utensilios para manipular todo tipo de comida (ojo con esto vegetarianos o veganos porque vuestra comida suele estar contaminada), productos que por ley no deben utilizarse por llevar x días abiertos y se utilizan (se cambia la etiqueta por si viene la inspección y fuera), o probar la comida y seguir usando lo que se hayan metido en la boca para seguir cocinando pueden ser algunas de las prácticas más comunes.

Ahora bien, aquí os traigo cosas que a veces se rumorean pero que no te las crees hasta que un día las ves con tus propios ojos. No es lo habitual, pero son cosas que yo he presenciado. Por ejemplo algo que se cae al suelo, tanto comida como material de cocina, que se recoge y se usa como si aquí no hubiera pasado nada. O la dejadez a la hora de mantener unas condiciones de higiene mínimas en una cocina. He visto cucarachas y otros animales campar a sus anchas en más de un sitio.

pimienta

Para terminar, voy a contar una de las situaciones que más me marcó a lo largo de esos más de tres años donde me dedicaba a preparar comida para otras personas. Durante un servicio en un restaurante donde todos los platos se servían con una porción de patatas fritas, éstas se agotaron cuando nos disponíamos a servir la última orden de la noche, una mesa de 4 personas. A alguien se le ocurrió la “brillante” idea de rescatar las patatas fritas que estaban sin tocar de los platos que iban llegando a cocina de otros clientes, pegarlas un calentón y sacarlas como recién hechas. Sí, es díficil de creer, pero te puedo asegurar que ese tipo de cosas pasan y yo las he visto.

Repito que este relato no es más que mi experiencia personal, y que durante ese período también trabajé con grandes profesionales que realizaban su trabajo de manera competente y correcta. Una lástima que todos no fueran así, y que cada vez que se me ocurré tomar algo fuera de casa no pueda evitar pensar en quién y cómo estarán preparando lo que me voy a comer. Pero ojos que no ven, paladar que no siente.

'Happinnes only real when shared.' – Christopher McCandless