Llevo Dos Años Sin Follar Y No Tengo Prisa

Trabajo, practico deporte, y cuando llega el fin de semana salgo con mis amigos a tomar unas copas. Me considero una persona que lleva una vida normal salvo por una circunstancia, no follo. De mi último polvo hace ya más de dos años, aunque a mí eso no me preocupa.

No soy ni asexual, ni me he quedado tocado por la última chica con la que estuve, ni soy muy feo, ni muy gilipollas, ni tengo una muñeca japonesa de latex con la que me deshago al llegar a casa. Simplemente no follo, sin más. Tampoco es el fin del mundo, aunque tus amigos te dirán lo contrario.

Y de mis amigos quería hablar, los cuales están más preocupados por mi falta de sexo que Adán en otoño. Los cabrones me hicieron un perfil en Tinder a traición. Obviamente no salió bien la jugada. Me gustaría follar, claro, pero no me obsesiona el tema, de hecho no sé por qué pero no tengo ninguna prisa. No es que reniegue del sexo o evite conocer chicas, simplemente no se ha dado la situación. Y así a lo tonto pues han pasado dos años desde la última vez que mojé el pincel.

Pero debo decir que el hecho de no buscar sexo ni pensar en ello continuamente ha traído una serie de beneficios a mi vida. Por ejemplo, ahora tengo muchas más amigas que antes, amigas de verdad, de las de poder tomarte una café con ellas y que te cuenten a quién se están follando porque a ti te resbala. Supongo que no ver a todas las tías como vaginas con patas influye. Otra de las cosas buenas es no tener que llevar unos calzoncillos “presentables” cada vez que sales de casa por si acaso triunfas esas noche, puedes ponerte ese calzoncillo veterano que todos tenemos que nadie se va a enterar.

Pero sin duda, la mayor sorpresa ha sido descubrir la cantidad de tiempo que los tíos invertimos en ligar. Y creedme, es mucho tiempo. Intentamos ligar por WhatsApp, por todas las redes sociales habidas y por haber, usando aplicaciones para ligar, en el trabajo y en bares, por supuesto. Básicamente intentamos ligar a todas horas y no os creáis que nos ponemos exquisitos, en general somos poco selectivos como ya sabéis. Si pesa más que un pollo…pues eso. Ahora todo ese tiempo lo invierto en mí, y es genial.

También están esos días donde decides irte a tomar una cerveza con una tía porque tienes posibilidades de pinchártela si sigues quedando con ella, cuando en realidad prefieres estar con tus colegas en el bar de Paco poniéndote fino.

Por no hablar de que una vez que dejas de pensar en sexo puedes tener otras conversaciones con tus colegas que no giren en torno a todas las tías que se encuentran a 50 metros a la redonda, elegir garitos donde sí te apetezca ir por la música aunque aquello sea un campo de nabos, o quedarte en casa jugando a algún juego de mesa con tus amigos frikis aunque esa noche la nueva becaria, que está que se rompe, te ha invitado a su fiesta de cumpleaños y te quiere presentar a sus amigas, que probablemente estén como ella.

En fin, que sí, que follar mola, y mucho, pero estar sin sexo no es tan malo como lo pintan. A las malas siempre me quedará encargar una muñeca a Japón.

'Happinnes only real when shared.' – Christopher McCandless