Cambié Mi Ritmo Circadiano Para Comprobar Que Se Sentía Viviendo Al Revés

señor delante del pc

Durante dos semanas estuve viviendo de noche y durmiendo de día. Quería experimentar lo que era vivir en asincronía con los ciclos de luz y de que manera ello podía afectar a mi día a día.

Así pues, de un día para otro deje de dormir por la noches para hacerlo durante el día. Continué desarrollando mi vida como lo había hecho hasta entonces, realizando las mismas actividades. Sólo que ahora mis horarios eran un tanto peculiares, por no decir que eran un puta locura. Desayunar a las 9 de la noche o ponerme a ver una película a las 10 de la mañana tras un largo día de trabajo se convirtió en algo normal para mí.

Gracias a que trabajo como freelance pude tomarme la libertad de vivir esta experiencia, pero eso no significó que mi ritmo de trabajo decayera durante esas dos semanas. De hecho, para mi sorpresa resultó que sacaba más trabajo adelante durante mi nuevo horario nocturno que con mi anterior horario, el cual era el clásico de oficina. Ahora era más productivo.

El ser más productivo laboralmente no fue lo único que me sorpendió durante esas dos semanas. Esperaba que de alguna manera mi cuerpo empezara a notar estos cambios y me mandara señales del tipo ‘Houston tenemos un problema’ en forma de cansancio, pero no fue así. Obviamente los dos primeros días sí noté los cambios pero al tercero me había adaptado completamente al nuevo ritmo.

A decir verdad, sentía que tenía más energía. No sabría decir si el verdadero motivo de esto era haber entrado en una etapa de cambio nueva para mí, como cuando cambias de trabajo o te mudas de ciudad. Lo que si llegué a notar es que ahora necesitaba dormir menos horas, al igual que comía mucho menos, veces y cantidad.

Una de las cosas que puedo destacar de esas dos semanas de vida nocturna fue el salir a dar un paseo o hacer deporte durante la madrugada. Salir a correr mientras la ciudad duerme es una sensación alucinante que hasta ahora nunca había experimentado. Sentir ese silencio mientras recorres una ciudad grande como la mía es algo que nunca olvidaré. Palabras mayores.

Ahora bien, no todo iba a ser bueno porque si no hubiera continuado viviendo con esos horarios, así que a las dos semanas pensé que ya había sido suficiente y decidí volver a hacer vida normal. Decidí que era hora de ajustar mi reloj biológico al horario oficial de ser humano principalmente por dos motivos. En primer lugar las personas necesitamos luz solar, como comida o agua. Y en segundo lugar pero no menos importante, me estaba convirtiendo en una persona asocial ya que mis horarios no coincidían con el de la mayor parte de las personas. El ser humano también necesita relacionarse, somos un animal social.

Vivir al revés fue una experiencia nueva, pero me quedó con tomarme unas cañas con mis amigos después del trabajo. Y si puede ser al solecito mejor.

'Happinnes only real when shared.' – Christopher McCandless